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The Asylum y el modelo de negocio que le pateó el trasero a Hollywood

¡Claro que sí! Pero hay… la verdad y LA VERDAD

Uno de los secretos de esta vida, a mí entender, es lograr comprender y aceptar que hay tantas verdades en este mundo, como personas que lo habitan. Obviamente, esto no quiere decir que estemos de acuerdo con todas o que todas sean lógicas y aceptables desde lo empírico. Pero que las hay, las hay. Yo puedo pensar, desde mi concepción del cine, desde mi búsqueda y desde lo que esperaba al ver esa película, que Man of Steel, es una genialidad. Y vos, que estás leyendo esta nota, quizás pensas que es lo peor que le pasó a Superman. O quizás pienses que está bien, pero podría haber sido mejor. Cómo la vara para medir esa opinión la pone cada uno, para cada persona esa es su verdad, y por ende, ninguna está equivocada. Pero… ¿dónde entra The Asylum en estas líneas, verdad? Vamos de a poco.

Siguiendo con las líneas anteriores, después nos podemos poner a debatir cuál es una verdad critica en mayor o menor medida, cuál tiene más o menos fundamentos, cuál es la que tiene una búsqueda más concreta, etc, etc, etc. Usando el mismo criterio, y si bien está claro que uno de los principales objetivos del arte en general es transmitir algo al espectador, no todos los realizadores o productoras quieren contar una historia con un dejo social o moral. No todos quien transmitir un sentimiento o una emoción, una enseñanza, una ideología política o cultural. No todos buscan hacer arte por el arte en sí, y no todos van sólo por el dinero.

La búsqueda del impacto por sobre la calidad

Existe una corriente cinematográfica que se llamó cine exploitation o, más simple, cine de explotación. Este mote encierra a todas esas películas que tiene cómo búsqueda el impacto al tratar temas que la sociedad cataloga como inmorales, o que generan escándalo de alguna forma. Son películas que de alguna forma, buscan obtener ese complejo adjetivo de “película de culto” no por su calidad en cuanto a guion, fotografía, cámaras, dirección o cualquier aspecto que componga al desarrollo de una obra cinematográfica, sino por su temática controversial.

Generalmente asociado al terror y al bajo presupuesto, las películas exploitation datan desde el inicio del cine como industria y si nos ponemos a hilar fino, podríamos agrupar dentro de ese grupo a incontables obras que han salido a través de los años. Porque el cine exploitation tiene muchísimas vertientes que prácticamente son géneros en sí, que se han abierto paso en la cultura popular y entre los fanáticos del cine cuando la libertad de expresión, el destape cultural y otros impactos sociales se empezaron a hacer más fuerte gracias a directores y películas que fueron clave para marcar estos caminos, como hablamos en la nota anterior sobre el Codigo Hays.

Sobran palabras cuando abundan ejemplos

Para poner un poco más de contexto, podemos decir que dentro del cine exploitation hay géneros como el Blaxploitation, que se caracterizaba por el protagonismo de afroamericanos y el tratado de su cultura, haciendo referencia a la cultura del Black Pride, entre los años 60s y 70s, y con todo lo que eso suponía en los Estados Unidos y el racismo que había (y lamentablemente aún hay) en el país del norte. Más allá de lo que podía contar este tipo de cine, su impacto era cultural no solo por tener actores de descendencia africana sino por las temáticas que abordaba, muy territoriales de los barrios en donde ellos vivían, como la violencia policial, el consumo de drogas, los asesinatos, las pandillas y el tráfico de drogas y armas en general.

Estas películas, al contrario de los grandes exponentes de Hollywood, no romantizaban a ninguna de estas temáticas, sino que las exponían. Ejemplos claros serían Blacula (1972), Sugar Hill (1974) o Foxy Brown (1974).

Otro género que podemos nombrar dentro del exploitation es al llamado eco-terror, que básicamente habla de la utilización de animales de cualquier especie para mostrarlos como monstruos que se rebelan contra los humanos, gracias a exagerar su comportamiento natural, o modificarlos genéticamente, o simplemente por una evolución de la especie en cuestión. Este cine, de alguna forma, está cargado de lo que podemos llamar maltrato animal, justificándolo como la única medida de detener a un mal superior. Si bien la primer película de eco-terror fue King Kong (1933), fue recién con Jaws (Tiburon, 1975) que se hizo fuerte e incluso desarrolló la selacofobia, el miedo irracional a los tiburones.

Para seguir con los ejemplos, también podemos mencionar al Rape & Revenge, un género que comenzó en los 70s y que se caracterizaba por tener una estructura argumental recurrente, donde una mujer era abusada sexualmente por uno o varios hombres y, luego de esta recuperarse, volvía para vengarse de ellos y matarlos a todos. Este tipo de películas ponía el acento en justificar las escenas fuertes de asesinatos en base al crimen originalmente cometido, generando la empatía del espectador para con la protagonista. Dos claros ejemplos de este tipo de cine son Lipstick (1976) y I spit on your grave (1978).

Para que se den una idea, hay más de 30 subgéneros que pertenecen al exploitation, abarcando películas que seguramente vieron pero no sabían que se las podía clasificar de esta forma. No es el punto de esta nota ponerme a hablar de todos los subgéneros, pero si quería ponerlos en contexto. Para cerrar la idea, entonces, listo varios de estos subgéneros que el propio nombre les va a dar una idea de qué tratan: Cannibal, Carsploitation, Gaysploitation, Jewsploitation, Nazi exploitation, Nunsploitation, Sexploitation o Stoner, entre otros con títulos menos obvios.

El chico nuevo del barrio: Johnny Mockbusters

En los últimos años, hay un subgénero muy particular que ha ingresado por la puerta grande dentro del exploitation: los mockbusters. Se les llama así a las películas que, utilizando a una producción de Hollywood que haya tenido éxito o que este en proceso de lanzamiento, hace una producción de bajo presupuesto utilizando la misma temática, nombres parecidos o basándose en la misma historia. De esta forma, capta la atención del público gracias al movimiento comercial o al marketing de otra película para posicionarse en internet o en los canales de cable.

Si bien es una movida que se hizo conocida hace algunos años, este tipo de producciones ya viene desde los 70s y 80s, con varios ejemplos en el cine italiano, como Alien 2: On Earth (1980), que tomaba el éxito de la increíble cinta de Ridley Scott; Zombi 2 (1979), que aprovechaba que Night of the Living Dead había sido estrenada en Italia como Zombi; o La Casa 3 (1988), sumándose al éxito de Evil Dead y Evil Dead 2, que en Italia se las llamó como La Casa y La Casa 2, respectivamente.

Como decía antes, esta movida tuvo su explosión hace algunos años atrás, con la productora The Asylum llegando con un nuevo modelo de negocio que fue abrumador. The Asylum nace en 1997 gracias a David Rimawi y Sherri Strain (quienes habían sido ejecutivos de Village Roadshow Pictures) junto al director David Michael Latt. La empresa comenzó haciendo tímido exponentes de terror de bajo presupuesto que tenían su estreno directo en video, y comenzó a crecer de a poco gracias a que se generó una competencia con otras pequeñas productoras que hacían contenido similar, como Lions Gate Entertainment.

Las ideas millonarias y el color del dólar

Fue recién en 2005 cuando, frente a la inminente salida de War of the Worlds de Steven Spielberg, adaptando la obra original de H.G. Wells, que la productora se apuró e hizo H.G. Wells War of the Worlds, que rápidamente tuvo un pedido de 100.000 copias por parte de Blockbuster, gigante en cuanto a tiendas de alquiler y venta de películas, lo que llamó poderosamente la atención de los dueños de The Asylum y replantearon su modelo de negocio: de ahora en más, sus producciones no llevarían más de 4 meses en total ni más de 1 millones de dólares en presupuesto. En realidad, los 4 meses son desde la idea hasta el estreno, ya que el promedio de realización de la película es de solamente un mes.

Estos números empezaron a dar resultado. The Asylum creaba maravillas de la irreverencia cinematográfica, la lanzaba, recuperaban lo invertido y con el resto, se ponían a hacer otra película así, una tras otra. Frente al estreno de The Da Vinci Code, ellos sacaron The Da Vinci Treasure. Snakes on a Plane tuvo su Snakes on a Train. La remake The Hills Have Eyes se vio acechada por Hillside Cannibals. Aliens vs. Predator: Requiem tuvo AVH: Alien vs Hunter, así como Transformers tuvo su contraparte llamada Transmorphers.

Todo era risas y dinero fácil, hasta que en 2008 se estrenaba una esperada remake con Keanu Reeves y Jennifer Connelly llamada The Day the Earth Stood Still. The Asylum, fiel a sus creencias, lanzó The Day the Earth Stopped, y la 20th Century Fox amenazó con iniciar demandas legales.  Frente a esto, David Michael Latt argumentó: “Yo no quiero engañar a nadie. Solo estoy tratando de que mis películas sean más vistas. Otras personas hacen adaptaciones todo el tiempo; simplemente son mejores en ser sutiles. Otro estudio podría hacer una película de robots gigantes parecida a Transformer y llamarla Robot Wars. Llamaremos a la nuestra Transmorphers“.

The Asylum siguió con su misión, y gracias a las redes sociales, poderosas armas si se las sabe utilizar, cada vez ganaba más seguidores. Lanzó dos secuelas de sus propios mockbusters: War of Worlds 2: The Next Wave y Transmorphers: Fall of Man. En 2009 lanza Mega Shark Versus Giant Octopus, y va a empezar la fascinación por los versus y por los animales gigantes o extraños o híbridos o asesinos. Así es como después lanzan Mega Piranha, Mega Shark Versus Crocosaurus, Mega Python vs. Gatoroid o 2-Headed Shark Attack. Para ese entonces, The Asylum se había asociado a SyFy (antes conocido como Sci-Fi Channel) un canal temático de terror y ciencia ficción, parte de NBC Universal Global Networks. Las películas de la productora venían teniendo relativo éxito en el canal, hasta que un hecho afortunado cambió la historia.

Ahí está, el tiburón…
Se la llevo el tiburón, el tiburón:
¡No pares, sigue, sigue, no pares, sigue, sigue!

Aprovechando el fanatismo hacia sus películas de tiburones, junto al éxito de años del Shark Week creado por Tom Golden para el Discovery Channel, The Asylum estrena en 2013 Sharknado, una película de tiburones que llegan a tierra a través de un tornado que los arrastra desde el mar. Dirigida por Anthony C. Ferrante, la película contaba con las actuaciones de Ian Ziering, un galán que tuvo su momento de fama en Beverly Hills 90210 y Tara Reid, a quien le había pasado lo mismo por ser parte de American Pie. Con un costo de producción de 1 millón de dólares aproximadamente, Sharknado recaudó más de 300 millones según algunas fuentes. El impacto fue tal, que explotó Twitter en el momento de su estreno, generando más de 600.000 tweets sobre la película, y más de 4 millones de espectadores en su primer día de estreno.

The Asylum y Sharknado le daban un golpe certero y completamente doloroso a todos esos mega estudios de Hollywood que invierten  millones y millones y apenas logran superar su inversiones. El público en general empezaba a mirar a la productora de otra forma, que a pesar del éxito rotundo y los millones, nunca dejó de hacer lo que venía haciendo: mucho mockbusters, mucha irreverencia, mucha situación absurda y poner en pantalla a actores secundarios que habían desaparecido, incluso, devolverle la fama a aquellos a los que se les habían pasados sus 15 minútos.

El negocio sigue intacto y sus fanáticos, fieles

Hoy en día, la empresa sigue apegándose a su exitoso modelo de negocio, lanzando películas como Top Gunner, frente al inminente estreno de Top Gun: Maverick; Fast and Fierce: Death Race frente a la nueva entrega Fast & Furious 9; Battle Star Wars para aprovechar la movida de la última (y tan criticada) entrega de la saga Star Wars o The Final Level: Escaping Rancala, arañando al éxito inesperado de Jumanji: The Next Level, junto al enorme Dwayne Johnson. Pero también siguieron haciendo secuelas de sus películas originales: Sharknado tiene 6 entregas. 2-Headed Shark Attack tiene 4 entregas en total (en la que se llama 5-Headed Shark Attack, el tiburón tiene 4 cabezas nomás). Incluso Marvel y DC tuvieron sus “homenajes” con Almighty Thor, Sinister Squad, Avengers Grimm y Avengers Grimm: Time Wars.

Aunque no lo crean, hay muchísimos más fanáticos de The Asylum de lo que piensan. Este tipo de cine, distendido, irónico y que nunca se ve de forma seria a sí mismo, es solo una respuesta a otras corrientes que ya venía desde hace años. El cine clase B no es algo nuevo, el exploitation tampoco. La productora supo aunar todos estos conceptos y entender a su público, generando un negocio redondo que les genera millones. Quien escribe, se proclama fanático y seguidor de todo el contenido que lanza la empresa, por más malo que se lo considere. Por eso dedico la nota a Chere, colega que prefiere los tiburones mientras que yo voy a por los híbridos entre especies. Ambos tenemos, ahí arriba, a The Asylum.

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Redactor. Cinéfilo. Game Designer. Dibujo sin ser ilustrador y hago música sin ser músico. El terror ante todas las cosas. Aprendí a querer más a los animales que a las personas. Mi BFF se llama Leono.

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