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Wolfenstein: la revolución menos esperada

Vivimos en una época de cambios constantes. Ya que tenemos unos cuantos años encima y nos vamos re interpretando constantemente, como la igualdad de derechos de diferentes género, por ejemplo. Lo que antes tomábamos como natural ya no lo es tanto, o mejor dicho, nunca tendría que haber sido de esa manera.

Pero, lamentablemente, mientras un sector de la sociedad empieza a recapacitar sobre estas cuestiones, otro no solo que se mantiene firme en su postura reaccionaria sino que la recrudece, mostrando así sus verdaderos colores, que hacen alusión a pensamientos de retrógrados para abajo.

El fandom gamer es un gran protagonista de esta puja. Un sector importante de los fans pertenecen al sector más corrido a la derecha y a un discurso cerrado, el cual manifiesta de cualquier manera, siendo una de sus principales armas comentarios tóxicos en redes sociales de todo tipo, misoginia, racismo, antisemitismo.

Claramente hay un conflicto de intereses muy grande. Porque en medio de esta puja entre diferentes sectores del fandom, la industria hace lo posible por lograr algo imposible, contentar a todos. Después de todo, esto sigue siendo un negocio. Pero, afortunadamente, hay casos donde incluso con un interés comercial se puede poner un énfasis en lograr conquistas sociales y, sobre todo, visibilizar que hay cosas que no van más.

Son muchos los ejemplos que podría mencionar pero me quiero apalancar de algo que resulta un tanto insólito, tanto por su repercusión como su vigencia. Me refiero a la franquicia Wolfenstein.

Wolfenstein: The New Order

Desde su regreso a la plana principal de los videojuegos, con Wolfenstein: The New Order, de 2014, esta serie ha logrado llamar la atención, gracias a su violenta pero efectiva jugabilidad como particular argumento, que cuenta una versión alternativa de la historia en la que los nazis ganaron la Segunda Guerra Mundial.

Tres años después de The New Order, Machine Games, estudio desarrollador de ese título, lanzó su secuela Wolfestein: The New Colossus, el cual iba más allá en la interesante dirección que planteaba su antecesor. El argumento se situaba en la Estados Unidos de los años sesenta, controlada por los nazis, en la que B.J. Blazkowicz, protagonista exclusivo de la franquicia, le hacía frente a este estado opresor formando parte de una organización rebelde que buscaba exponer todas sus atrocidades.

Wolfenstein II: The New Colossus (2017)

Wolfenstein II: The New Colossus (2017)


The New Colossus
hacía un gran trabajo utilizando un argumento que habla sobre el triunfo del nazismo. Para explicar el daño en la sociedad que podría realizar una política reaccionaria, corrida total y absolutamente a la derecha. Obviamente que esto se enmarcaba dentro del argumento de un juego de acción AAA pero recuerdo con agrado la manera en la que tomaba temas como enfrentar la desigualdad y el racismo, algo que tanto vemos en redes a diario.

El dato particular que tuvo este título tuvo que ver con su campaña publicitaria. La misma incitaba a los jugadores a sumarse a la revolución contra los nazis. Para ello hicieron un slogan ficticio que nos incitaba a “(Make america nazi-free again) librar a Estados Unidos de los nazis otra vez”. Esta es una clara comparación jocosa del clásico, y bastante reaccionario, slogan de campaña de Donald Trump, “Make America Great Again”, que lo llevó a ganar las elecciones presidenciales estadounidenses.

Cuestión es que muchas personas, quizás dando a conocer su costado idelógico, consideraron dicho slogan “ofensivo”.

Fue ridículo, triste y gracioso leer comentarios de esta gente ofendida, argumentando entre otras cosas que los nuevos “nazis” son sectores minoritarios que imponen su agenda de corrección política. Ah, también esgrimieron idioteces tales como “ataques al hombre blanco” y que “los verdaderos nazis no eran tan malos”. En fin.

Es una pena que esta tendencia no continuara con Wolfenstein: Youngblood, la nueva entrega de la franquicia. ahora situada en los años ochenta. Se podría haber aprovechado esta oportunidad para hablar de la mujer empoderada, de hecho las protagonistas son las hijas de B.J., Jessica y Sophia Blazcowicz. Pero Bethesda no fue tan a fondo en este caso. Quizás tenga mucho que ver que el juego, en comparación con sus antecesores, era bastante pobre. Careciendo sobre todo de un argumento ni personajes interesantes.

Wolfenstein: Youngblood (2019)

Pero más allá de esta reciente oportunidad perdida, agrada saber que de lugares impensados, como la industria AAA. Hay gente que se anima cada vez más a tocar temas que no eran tan comunes en los videojuegos, como la diversidad o igualdad de derechos. Es buenísimo que esto suceda. Ya que la potencia que tienen los juegos como producto audivisual ayuda a tocar estas temáticas de una forma que ningun otro medio artístico puede. Ojalá sigamos por este camino.

Escrito por

Redactor. Las más de tres décadas que tengo encima indican que tengo casi la misma edad que la industria de los videojuegos misma. Y es que de hecho juego desde que tengo uso de razón. Encontré en esta pasión algo con lo cual desarrollar mi profesión, el periodismo. En eso estoy desde hace muchos muchísimos años.

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