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Análisis Reigns: Game of Thrones

Reigns es uno de los videojuegos de estrategia más minimalistas que existen. La premisa de la saga consiste en ponernos en el rol de un monarca (Rey en la primera entrega; Reina en la secuela) e ir tomando decisiones binarias que nos llevan a hacer crecer nuestro reino o morir en el intento. El pasado octubre llegó Reigns: Game of Thrones, desarrollado por Nerial y distribuido por Devolver Digital. El título parecía ser un spin-off, pero en realidad es una justa tercera entrega. Lo mejor de la saga Reigns y muchas novedades llegan en este nuevo título, que nos pone en el papel de los protagonistas de la obra de George R. R. Martin. ¿Quién se quedará con el Trono de Hierro?

Como en Tinder, pero con decisiones más importantes

Como pasaba en las dos entregas anteriores, Reigns: Game of Thrones se juega de manera más “orgánica” en smartphones por el control táctil. Al igual que en la conocida App de citas Tinder, hacemos swipe a la derecha o a la izquierda para tomar una decisión. Y en Reigns ninguna decisión es tan simple como un “si” o un “no”. A pesar de ser binarias, en los momentos más tensos vamos a pensar un buen rato sobre qué elegir.

Game of Thrones se adapta muy bien a Reigns, tanto que nos hace pensar que este videojuego tardo demasiado en llegar. En las dos primeras entregas, el roleo se veía favorecido porque jugábamos con monarcas desconocidos. Llegábamos al final de un reinado (por muerte o por vejez) y le sucedía otro monarca, con quien comenzábamos una nueva etapa. Nosotros elegíamos si después de un reinado despótico, por ejemplo, decidíamos ser un rey o reina piadosa, como para variar un poco.

Reigns: Game of Thrones nos deja controlar a los conocidos personajes de la saga, empezando por Daenerys, (Madre de Dragones, la Khaleesi o Dany, para los amigos). Asumiendo que la mayoría de quienes jugamos el videojuegos conocemos Game of Thrones, ya sea por las novelas o la serie, el hecho de controlar a un personaje ya formado, condiciona nuestra decisión de alguna manera. El juego nos permite ser una Cersei bondadosa o una Sansa guerrera. Pero es el camino que la mayoría de los jugadores no van a tomar, porque no es fiel a la historia original.

No hay malas decisiones… ¿o sí?

Reigns siempre se basó en tomar decisiones. Una tras otra se nos presentan situaciones disyuntivas y vamos eligiendo qué hacer. Nuestra tarea consiste en mantener en la medida justa los indicadores de Ejército, Religión (que en esta entrega es el Septo), Pueblo y Fondos. Si alguno desciende a cero o si se llena, perdemos. De esta forma, si veneramos al Señor de la Luz, el Septo no estará contento y caerán los puntos de religión. También podría pasar que mandamos tropas al norte o al muro. En ese caso, aumentaría el medidor de Ejército, pero caería el de Fondos. No es gratis mover soldados, ¿no?

Hay que aclarar que cada decisión carga con un grado de incertidumbre. No hay nada que nos indique si una decisión llevará a descender o aumentar un determinado marcador. Si ya jugaron Reigns, esto les sonará familiar. Volverán a encontrar un videojuego en que ninguna decisión es mala, al menos desde lo moral. Podemos ganar siendo monarcas egoístas y malvados. El atractivo del juego consiste en que nunca sabremos qué situación nos llevará a la muerte. Al menos será así hasta que estemos en la recta final, cuando ya habremos visto casi todo.

Canción de Hielo y Fuego

Como es de esperarse por temas de popularidad, Reigns: Game of Thrones está basado en la serie de TV de HBO. No solo por la apariencia de sus personajes. Los acontecimientos comienzan en la última temporada, de modo que conviene estar al día con la serie para disfrutarlo más.

De todas formas, para no manchar el canon y no alterar fanáticos, el juego de Nerial se toma toda la historia en general con mucho humor. Probablemente, en la historia original nunca veamos a Sansa en el trono con Tyrion como Mano del Rey. En Reigns: Game of Thrones todo es posible y está planteado desde lo cómico. Como fanático, uno la pasa muy bien con los giros disparatados que toma la historia.

Además de desbloquear a todos los posibles personajes que se sentarán en el Trono de Hierro, Reigns: Game of Thrones tiene algunas sorpresas que prefiero no contarles. Además de deslizar hacia la derecha y la izquierda, nos batiremos en duelos y haremos uso de habilidades especiales para librarnos de los fatídicos destinos. Al final, el juego ofrece entre seis y ocho horas de campaña, dependiendo de cómo juguemos. La única pega que tiene la repite de entregas anteriores. Cuando ya jugamos mucho con un mismo personaje, para ver cómo desbloquear nuevas cartas o personajes, puede volverse repetitivo.

Lo mejor:

  • La magia de Reigns sigue intacta: un gran juego de estrategia
  • El universo de Game of Thrones adaptado a un videojuego de forma original
  • Hay muchas sorpresas y decisiones impensadas, de lo más divertidas

Lo peor:

  • Pocas novedades en relación a los Reigns anteriores, más allá de incluir una nueva franquicia
  • En la recta final se vuelve repetitivo

 

Escrito por

Redactora. Apasionada al terror, especialmente en videojuegos, pero también en cine y literatura. Trabaja desde hace más de 5 años en marketing y comunicación para videojuegos, promoviendo la industria en Latinoamérica.

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